martes, 13 de octubre de 2026
Cuartilla

Periodismo en su justa medida.

México

La desalinización se consolida como alternativa ante la escasez hídrica en México

Ante la creciente demanda de agua, diversas regiones costeras de México implementan plantas desaladoras para convertir agua marina en recurso potable.

Redacción Cuartilla
Foto: eleconomista.com.mx

Ante la persistente escasez de agua que afecta a diversas regiones del país, la tecnología de desalinización ha ganado terreno como una alternativa técnica para asegurar el suministro en zonas costeras. Este proceso, que consiste en separar las sales y minerales del agua de mar para hacerla apta para el consumo humano y actividades industriales, se posiciona actualmente como una pieza clave en la estrategia de gestión hídrica nacional.

El funcionamiento de una planta desaladora se basa fundamentalmente en la técnica de ósmosis inversa. El agua es captada desde el océano y sometida a un riguroso proceso de pretratamiento para eliminar impurezas y sedimentos. Posteriormente, mediante bombas de alta presión, el líquido es forzado a pasar a través de membranas semipermeables que retienen las sales, permitiendo únicamente el flujo de moléculas de agua pura, la cual recibe un tratamiento final de remineralización y desinfección antes de ser distribuida a la red pública.

En México, la implementación de estas infraestructuras se concentra principalmente en estados con estrés hídrico severo y acceso directo al litoral, como Baja California y Sonora. Especialistas en gestión hidráulica señalan que, si bien la desalinización representa una solución técnica eficaz, su viabilidad a largo plazo depende de un diseño que contemple la sostenibilidad ambiental, especialmente en lo relativo al manejo de los residuos salinos resultantes del proceso, conocidos como salmuera.

La SEMARNAT, junto con los gobiernos estatales y locales, ha mantenido diversas mesas de trabajo para evaluar los impactos de estas plantas en los ecosistemas marinos. Aunque la tecnología permite mitigar los efectos inmediatos de la sequía, los proyectos actuales enfrentan el reto de optimizar el alto consumo energético que requieren, buscando integrar fuentes de energía renovable para reducir la huella de carbono de las operaciones de desalinización en el territorio nacional.

El desarrollo de nuevas plantas continúa bajo análisis en el marco de los planes de infraestructura hidráulica. Las autoridades locales enfatizan que la desalinización no debe considerarse como una solución única, sino como un componente complementario dentro de una estrategia integral que incluya la reparación de fugas, la tecnificación del riego agrícola y el tratamiento de aguas residuales para alcanzar una gestión más eficiente del recurso en todo el país.

desalinizaciónaguamedio ambienteinfraestructuraescasez hídrica